Suele suceder que hay muebles o complementos que hacemucho que están allí, que cumplieron su vida útil y no se tolera más tenerlos en ese rincón, por eso hay que reciclar la decoración.
Lo que no agrada es posible que sea el color de un piso o los cerámicos del baño o de la cocina, pero supone mucho trabajo y mucho dinero cambiarlos, por lo que se debe buscar otro modo para mejorar la decoración.
Si lo que no se toleran son algunos sofás, se les puede cambiar el color, llevarlos para otro sitio, renovar los cojines. De esa manera, quedarán muy distintos y parecerán recién comprados.
Contrariamente, cuando lo que fastidia está fijo en un sitio, ya no resulta tan simple, se debe buscar colocar a su alrededor algo que combine con ese color, o algo que le reste protagonismo. A modo de ejemplo, si lo que no gustan son los azulejos de una tonalidad determinada, es posible colocar un complemento del mismo tono aunque más oscuro, o negros que ese color siempre sienta bien.
Cuando son los pisos los que no gustan, se lo puede disimular con un bello tapete, o se puede poner algo que concentre todas las miradas, ya sea en un rincón o sobre un mueble, o puede ser una linda obra de arte en la pared.
Un espejo sobre un mueble que refleje un ramillete de flores, captará todas las miradas y el piso pasará a segundo plano.
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